Movimiento Social, Cultural y Político
Lo que defendemos
Es lo que nos identifica
Redistribuir la riqueza
Para elevar las condiciones de vida de toda la población, para desterrar la pobreza en un país tan rico como el nuestro, para tener servicios sociales de calidad gratuitos o a costes muy asequibles, para incentivar la cultura, el ocio y el bienestar, para ser punteros en ciencia y tecnología, para desplegar todas las enormes potencialidades que han sido referencia internacional y que tenemos para desarrollar.
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No puede ser que siendo tan ricos, la 14ª economía del mundo, la mayoría de la población perdamos todos los años poder adquisitivo.
No puede ser que la vivienda sea nuestro principal agobio y el primer mecanismo de empobrecimiento y estrangulamiento social, cuando hace dos generaciones y cuando en el país se producía mucha menos riqueza, se podía comprar con el esfuerzo de unos cuantos años de trabajo.
No puede ser que un gran porcentaje de la población consideremos ya un buen trabajo aquel que te permite llegar a fin de mes, porque la cesta de la compra y las necesidades básicas, de las que nadie podemos escaparnos, los han convertido en sectores privilegiados para multiplicar los beneficios de los grandes capitales que los controlan.
No puede ser que se recorten las pensiones y que paulatinamente se vayan degradando y privatizando, cuando cada trabajador en los últimos 40 años ha multiplicado en más de un 80% su productividad y la riqueza real por habitante, con un 30% más de población, ha aumentado más de un 110%.
No puede ser que la sanidad pública se haya convertido en una lotería si te tienen que operar o en largas esperas cuando se requieren acciones inmediatas, ni que se desvíen enormes cantidades de dinero a la sanidad privada, cuando antes presumíamos de estar entre los mejores sistemas sanitarios públicos de Europa y del mundo.
No puede ser que la educación empiece a ser un privilegio, con recortes presupuestarios y falta de estímulos paulatinos en la educación básica y con un encarecimiento para la enseñanza superior, que la hace imposible para las familias más humildes, junto a la falta de oportunidades científico-técnicas, cuando los investigadores, científicos, ingenieros y profesionales de alta cualificación españoles gozan de un gran prestigio internacional.
En definitiva
No puede ser que cuanta más riqueza se crea más aumentan las desigualdades sociales y menos se distribuye.
Los escandalosos beneficios de bancos, monopolios y del capital extranjero que crecen exponencialmente año a año solo son posibles con nuestra pérdida de poder adquisitivo y los recortes a los que nos someten, también de forma exponencial. Bastan para ilustrarlo estos datos, del año 2020 al 2024:
293.608
millones de euros en recortes al 90% de la población
194.793
millones de euros de beneficios del gran capital nacional
690.775
millones de euros de beneficios del capital extranjero
Y la tendencia de estas cifras es ascendente y acelerada.
¿Qué significa redistribuir la riqueza?
Significa poner gran parte de la riqueza que se genera al servicio del 90% de la población, significa desarrollar la producción propia, invertir en sectores punteros, de alta tecnología y crear empleo estable y de calidad.
Significa aumentar sustancialmente la calidad de vida y, por supuesto, revertir todos los recortes, colocando los servicios sociales a la altura de nuestro PIB.
Esto nada tiene que ver con que el Estado reparta algunas subvenciones a los sectores más desfavorecidos en situaciones flagrantes o que subvencione los combustibles o algunos consumos cuando se disparan los precios, pagados con nuestros impuestos, y dejando carta blanca a los que se llevan los beneficios para que “sigan con sus andadas”. Se trata de “expropiar al expropiador” y eso solo se puede hacer con nuestra unidad, exigencia y movilización.
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La paz mundial y la soberanía nacional
Para que no se pueda perpetrar ningún genocidio porque le interesa a una gran potencia, como sangrantemente lo están haciendo en Gaza EEUU e Israel, para que no se pueda atacar, ni bombardear a ningún país, porque una gran potencia se otorga ese derecho asentado en su enorme poderío militar, como está ocurriendo en Irán con el ejército norteamericano y en Ucrania con el ejército ruso, para que ninguna superpotencia imponga su dictadura a nivel mundial, sometiendo a su ley y a su codicia al resto de países que domina, como ha hecho EEUU en Venezuela, está haciendo en la misma Europa y pretende hacer en el Golfo Pérsico o en Groenlandia.
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No puede ser que con el enorme rechazo levantado en todo el mundo contra el Genocidio de Gaza, hasta el punto de que en la ONU se quedaron solos EEUU e Israel, se siga manteniendo y sigan asesinando diariamente a decenas de personas dos años después.
No puede ser que los EEUU y otras potencias protegidas por ellos se salten la legalidad internacional y actúen con la más absoluta impunidad porque tan solo se levantan algunas voces de condena o algunos procesos para ponerlo en evidencia.
No puede ser que EEUU intervenga en los asuntos internos de ningún país para imponer alianzas y costes militares, para apoderarse de la mayor parte de su riqueza y para orientar, cuando no controlar, a sus principales instituciones, con la complicidad de los grandes capitales nacionales y los grandes poderes internos.
No puede ser que EEUU, ni ninguna gran potencia, intervenga en los gobiernos nacionales, cree o financie fuerzas políticas, fuerce legislaciones internas, forme responsables y técnicos institucionales o cree entramados de intereses individuales, al margen de cualquier conocimiento o control democrático.
En definitiva
No puede ser que Trump imponga sus planes de dictadura mundial con el plegamiento de las potencias subordinadas y la indefensión del resto de países que domina:
secuestrando a jefes de Estado, bombardeando a quien no se le someta, declarando de su propiedad lo que le conviene y juzgando con sus tribunales a quien se salte su ley en cualquier otro país.
¿Cómo defender la paz y la soberanía?
Para empezar, denunciando cualquier amenaza y cualquier agresión, contrarrestando la visión de “normalidad” o incluso “de conveniencia” que difunden desde sus grandes medios de comunicación, para que todas las personas veamos las cosas como las ven los agresores.
Generando el mayor movimiento social y la mayor unidad posible contra los ataques más flagrantes y exigiendo que se juzgue a sus responsables, como estamos haciendo por el Fin del Genocidio en Gaza y para Parar la Guerra en Oriente Medio. Esta es nuestra fuerza y lo único que les puede hacer retroceder. Cada freno que han puesto en sus criminales planes en Líbano ha sido gracias al enorme rechazo y movilización mundial, a la que hemos contribuido de forma cualitativa desde nuestro país.
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Desarrollar la democracia
Para avanzar en las libertades colectivas e individuales, para aumentar nuestra capacidad de acción y nuestra incidencia en los asuntos sociales y políticos que nos afectan a la mayoría, para hacer valer los intereses de todos los sectores sociales, para tener una verdadera representación parlamentaria, para que no tengan cabida las tramas corruptas, para juzgar a los responsables de cualquier delito social o político y para que repongan el daño hecho.
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No puede ser que ya se esté hablando de acabar con los comités de empresa en las pymes y con los convenios colectivos, cuando las conquistas sindicales han llegado mucho más lejos por las luchas y movilizaciones de millones de trabajadores en décadas anteriores.
No puede ser que se mantenga la ley mordaza desde el 2015 aun con las promesas para su derogación, el rechazo de la mayoría de fuerzas políticas y las denuncias internacionales por atentar contra derechos fundamentales como el de expresión y manifestación.
No puede ser que vayamos abocados a un “movimiento involucionista” contra los derechos humanos y las libertades individuales, generando odio contra los inmigrantes, las libertades sexuales, la igualdad de género…, cuando hemos sido “punta de lanza” de estas conquistas a nivel internacional.
No puede ser que los partidos políticos prometan unas cosas en las elecciones y luego hagan otras en los parlamentos sin que les revierta ninguna consecuencia.
No puede ser que las campañas electorales descansen en grandes, y a veces oscuras, subvenciones y créditos bancarios y no en los votantes. Ni que los grandes medios de comunicación solo muestren las “alternativas apadrinadas”.
No puede ser que la justicia cambie sus ritmos, y a veces sus interpretaciones de ley, dependiendo de a quién, cuándo y dónde se juzga.
No puede ser que la corrupción solo se destape cuando interesa a los grandes centros de poder, destapando en un momento determinado casos que tenían documentados desde hace años o décadas.
En definitiva
No puede ser que, para aumentar el saqueo, la explotación y la degradación del país, nos recorten brutalmente las libertades:
para condenar y dificultar que nos manifestemos, que nos expresemos, que nos organicemos, que exijamos responsabilidades y que impidamos los ataques reaccionarios o involucionistas.
¿Cómo desarrollar la democracia?
En primer lugar, defendiéndonos colectivamente ante cada ataque a la democracia, porque siempre van contra el conjunto de sectores populares.
Promoviendo movimientos unitarios ante las cuestiones que afectan al 90% de la población, no cayendo nunca en “el corporativismo”, como las campañas de “Unidad y Solidaridad” ante la crisis humanitaria en Ceuta, ante la DANA o ante la pandemia.
Proponiendo alternativas unitarias que favorezcan el desarrollo de proyectos y programas progresistas, como plataformas electorales unitarias para mejorar las condiciones de vida y redistribuir la riqueza, o que la corrupción se trate como el crimen organizado, con las mismas penas para corruptos y corruptores.
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Proteger el medio ambiente
Para prevenir y terminar con los “desastres naturales” que, a ciencia cierta, de naturales no tienen nada; para que se tomen medidas urgentes que eviten, desde ya, la pérdida de vidas humanas; para imponer un desarrollo sostenible a todos los niveles; para señalar a los verdaderos responsables de la contaminación y del cambio climático; para que la contaminación se trate como corrupción y se persiga judicialmente.
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No puede ser que el cambio climático no sea una “prioridad nacional” cuando está causando cientos de muertos, numerosas crisis humanitarias, pérdidas millonarias y movimientos poblacionales.
No puede ser que se nos culpe a la mayoría de consumidores, mientras dejan las manos libres a los que imponen un tipo de industria y de consumo altamente contaminante para multiplicar sus beneficios.
No puede ser que hayan convertido la contaminación en una mercancía para multiplicar los beneficios de los países y grupos monopolistas más potentes. Es un delito comprar derechos para contaminar.
No puede ser que la tendencia actual, impulsada por Trump, sea la desregularización, y que ya existan en nuestro país “consejerías autonómicas” para legislarlo, con el objetivo de acabar con los pocos avances que se habían logrado en Europa frente al cambio climático y dejar las manos libres a multinacionales y grandes capitales para multiplicar sus beneficios, destruyendo los recursos naturales que necesiten y atentando contra la salud y la vida de la mayoría.
En definitiva
No puede ser que la contaminación sea un “coste de producción” o un plus que se cobra en los servicios.
Hay que perseguirla judicialmente como los responsables de las muertes, desastres naturales y pérdidas económicas que conscientemente ocasionan. ¡No hay excusas!, está científicamente demostrado y negarlo es como negar la ley de la gravedad.
¿Cómo proteger el medio ambiente?
En primer lugar, denunciando a los verdaderos responsables, frente a toda la ofensiva orquestada por los grandes medios de comunicación de crear culpabilidad a la gente del pueblo y a los consumidores por “pagar las bolsas de plástico”, viajar en avión, comprar productos envasados en los supermercados…, ¡¿hay otros?!
Dando todo el apoyo posible a las víctimas del cambio climático, porque “las personas son lo primero”, y generando redes de unidad y de solidaridad para restablecer la situación y prevenir a futuro.
Promoviendo iniciativas para que se legisle la contaminación como delito al nivel del “crimen organizado” y para llevar ante la justicia al máximo de entidades y personas responsables.
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Ayúdanos a construir este Movimiento Social, Cultural y Político. Tenemos un norte y una orientación clara y definida, pero hay mucho por hacer. Entre todas las personas y organizaciones que nos unamos en este camino crearemos las alternativas que necesitemos y, por eso, serán nuestras y servirán a la inmensa mayoría de la población.