Porque la riqueza que se crea no se reparte. Los beneficios de la banca, los monopolios y el capital extranjero crecen año a año, y solo es posible porque la mayoría perdemos poder adquisitivo y sufrimos recortes.
Entre 2020 y 2024 los recortes al 90% de la población sumaron 293.608 millones de euros, mientras los beneficios del gran capital nacional llegaron a 194.793 millones y los del capital extranjero a 690.775 millones.
Redistribuir la riqueza no es repartir subvenciones: es poner gran parte de lo que se genera al servicio de la mayoría, revertir los recortes y crear empleo estable y de calidad.
